Cinco Cosas Que Debes Saber Sobre El Neuromarketing

VIAJE AL CENTRO DE NUESTROS CEREBROS

Se estima que el 85% de las decisiones que tomamos en nuestro día a día se toman desde el subconsciente. El neuromarketing analiza cómo afectan los estímulos publicitarios al consumidor.

Neurociencia y marketing se unen con un mismo objetivo. Conocer cómo reacciona el cerebro ante productos, campañas publicitarias, estrenos de películas, … ¡Y todo sin preguntarnos nada! La respuesta correcta está en lo más profundo de nuestro cerebro. Nuestras decisiones son el resultado de nuestras emociones y no de nuestro raciocinio. Las emociones han sido totalmente incomprendidas por el mundo de la publicidad y esto es solo por un motivo: Porque no han sabido medirlas.

El neuromarketing es la ciencia que investiga y analiza el comportamiento del consumidor. Con esta información tan valiosa, las marcas sabrán influenciar a través de análisis neurocientíficos el comportamiento de los consumidores ante un producto. Pero no es tan fácil como parece. Las marcas luchan por anticiparse a nuestras decisiones y motivar la compra sin que te des cuenta. ¿Nunca has pasado por un puesto de comida que desprendía un olor apetitoso y has sentido unas ganas inmensas de comer? Ahí lo tienes.

La carrera por conquistar al consumidor nunca llega a su fin y la siguiente meta es conquistar nuestro subconsciente. ¿Y cómo lo hace? Utilizando sofisticadas técnicas de investigación cerebral para comprender la parte no consciente de nuestro cerebro.

Ahora que ya te hemos introducido en esto de la publicidad emocional, te mostramos cinco cosas que debes saber sobre el Neuromarketing:

 

  • Nadie es totalmente racional. Es más, somos profundamente irracionales. Las personas tomamos decisiones motivados por nuestras emociones. Estas, están localizadas en el sistema límbico que está compuesto por distintas partes: entre ellas la amígdala es la estructura más conocida. Lo que nos lleva a afirmar que la emoción no se puede controlar, pero sí medir. No solo los psicólogos y científicos se interesan en medirlas, ahora, también los profesionales del marketing.
  • El cerebro está compuesto por tres capas. La primera, la más antigua, aloja los comportamientos instintivos como la agresividad y la huida. La capa intermedia es responsable de comportamientos más complejos vinculados a la memoria y las emociones. Finalmente, la capa superior, neocortex, representa el comportamiento abstracto y el lenguaje. Si tenemos que elegir entre dos opciones, nuestro cerebro prefiere la respuesta más irracional pero la más intuitiva. Esta es la que corresponde con la capa más antigua.
  • La casualidad no existe, el neuromarketing lo tiene todo controlado: No es causal que la pasta dentífrica de niños sepa a fresa, o que el champú que utilizas huela a esencias que relacionas con limpieza, frescura o infancia. No es un secreto que recordamos mejor lo que olemos que lo que observamos. Tampoco es casualidad que los precios de la compra finalicen en números como 5, 7 o 9 ya que está demostrado que atraen más al consumidor y dificultan la comparación con otros productos. Y, de verdad, que no es casualidad que en el restaurante caro la temperatura sea de bienestar, (23 grados aprox.) y en el de comida rápida siempre tengas frio. Es la forma de decirte: “Consume y vete”. ¿Y qué pasa con los artículos de primera necesidad? Que tendrás que recorrerte un pasillo interminable repleto de cosas que no necesitas hasta llegar a ellos. ¿Casualidad?
  • El tamaño importa. El objetivo principal de las agencias de neuromarketing es medir emociones ¡Pero sin pasarse! Si una persona muestra una emoción muy intensa puede ser contraproducente porque puede generar rechazo o cansancio. Los neurocientíficos han descubierto que la clave es encontrar una imagen que desencadene una emoción concreta y esta emoción desencadene una toma de decisión.
  • No caer en el olvido. La memoria es un componente muy importante. Asegurarse de que el consumidor se acordará de la marca una vez visto el anuncio es clave. Pero el hecho de que recordemos un artículo no implica que compremos el producto. ¡Qué complejo es esto de las emociones! Vemos aproximadamente dos millones de anuncios televisivos a lo largo de nuestra vida. ¡Necesitamos filtrar información! Es el cerebro el que se encarga de esta selección. Discriminamos mucha publicidad. El objetivo es que nuestro anuncio no acabe en el olvido.

¿Hasta qué punto las marcas resuenan en nuestra mente? ¿Existe el botón de “compra” en la mente de los consumidores? Y si es así, ¿cómo lo pulsamos? Lo que si queda claro es que las emociones traen más quebraderos de cabeza a las marcas que a las personas una relación de amor y desamor. Si las personas sufren de amores, las marcas sufren de emociones.

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